miércoles, 26 de diciembre de 2007

Se ahoga la imaginación

27.12.2007



Hace tiempo que Riaño, entre otras muchas cosas, perdió la categoría de cabeza de partido judicial, vió como desmantelaban piedra a piedra y se llevaban hasta el último mueble de su Parador Nacional de Turismo, hasta el aniquilamiento final que supuso la cobarde decisión del Partido Socialista Obrero Español de retormar el frustrado proyecto franquista del Embalse.


Sin embargo, para otros menesteres menos relevantes no se ha perdido el tiempo e incluso se puede decir que ocuparemos los primeros puestos de un singular ranking.
Si hay algo que al vadiniense de hoy en día le gusta más que jugar una partida de bolos o rondar mozas esto es agarrarse al vaso y beber cubalibres con determinación y sin escatimar en precio, medida, u otros factores secundarios.


Según datos del Instituto Nacional de Estadística y de un estudio sobre alimentación publicado en el año 2007, la media de bares por habitante en nuestra autonomía es de 1 por cada 165 sedientos ciudadanos. Estas cifras mareantes son disparatadas si las extrapolamos al Ayuntamiento de la capital de Vadinia, el nuevo Riaño, donde según el INE a fecha de 2006 estaban censadas 551 almas -demasiadas, bajo mi humilde punto de vista para los que aguantan allí todo el año- que se han de repartir entre aproximadamente 20 abrevaderos.

Veamos.


-El Mentidero
-El Mesón
-La Taberna?
-La Portalada
-El Covi
-El Presa
-El Sainz
-El Gilbo
-El Moderno?
-El Miros
-El Bar La Puerta
-El Bar del Camping

*** Abrevaderos de categoría especial

-El Rincón de la Hila
-El Joys
-El Quinto Pino
-El Bar de las piscinas
-El Patio de mi casa?


Si incluímos el Bar de Horcadas que permanece abierto todos los fines de semana del año y el Bar de Carande que abre en período estival, suman un total de 19 establecimientos donde poder refrescar el gaznate. Las cuentas, aunque carezcan de validez científica -se trata de un trabajo de campo, que dirían los duchos en la materia- arrojan unas cifras significativas.
Por cada bar abierto toca a 30 habitantes. Destrozando estadísticas, ahí queda eso.

Habrá quien piense -y no sin cierta razón- que poco más queda por hacer en invierno en los pueblos.
No obstante, tambien hay que recordar que un destino turístico es algo más que bares donde poder ponerse uno como un mirlo. Al calor de un bar es fácil arreglar el mundo, lo malo es que como el alcohol en la sangre, los buenos propósitos se diluyen rápido.
Decía el bueno de Arcadio -que en paz descanse- que las cantinas eran cosa de mineros, nosotros los montañeses, con una buena
Hila y algo de vino de la Tierra de Campos para las celebraciones especiales ya teníamos bastante.
Cuánta razón.

Vale.